Ayer realizamos nuestro segundo paseo por la Sevilla Americana, el curso que Alminar está desarrollando a lo largo de este mes de Mayo. En esta  ocasión estuvimos charlando sobre el papen que Sevilla asumió en la Exposición Iberoamericana de 1929. En nuestro recorrido visitamos el interior de algunos de los pabellones más significativos de aquel evento. Comentamos las características de la arquitectura colonial del pabellón de Perú y su decoración prehispánica. Nos sorprendió la arquitectura californiana del antiguo pabellón de los EE.UU. Muchos de los participantes desconocían el hecho de que además del oficial, el país norteamericano llevó dos pabellones más, uno de ellos con un cinematógrafo. Una empresa norteamericana instaló un moderno «rayo de luz», similar a nuestras células fotoeléctricas, que contabilizaba a los visitantes que accedían al recinto. 800.000 personas pasaron por la Exposición en su año de vida.
La arquitectura elegante del Casino de la Exposición nos recordó a la arquitectura barroca austriaca y nos permitió hablar del arquitecto Vicente Traver.
Hoy Viernes, con motivo del Día Mundial de los Museos, repetimos la visita.